miércoles, 21 de junio de 2017

¿Qué sabes sobre las pesadillas y terrores nocturnos?


Pesadillas y terrores nocturnos


Las pesadillas y terrores nocturnos en los bebés y niños pequeños son algo más frecuente de lo que crees... Y a pesar de que puedan parecerte iguales, no lo son.

En cualquier familia, es normal que todo lo que le sucede a uno de sus miembros, afecta al resto de sus componentes... ¡Qué gran verdad! Y por ello, es normal que tu cara hable por sí misma. Llega un punto en que el cansancio y el sueño son difíciles de ocultar. Es muy probable que si tu bebé sufre de pesadillas o terrores nocturnos, tú padezcas de sueño durante todo el día. Y, especialmente cuando estas alteraciones en el sueño del bebé se convierten en algo habitual, pueden llegar a convertirse en un verdadero problema.

Te contamos cómo se producen las pesadillas y terrores nocturnos, y qué puedes hacer en cada caso para aliviarlos.

Pesadillas y terrores nocturnos


Terrores nocturnos vs pesadillas


Terrores nocturnos y pesadillas se encuentran dentro de la normalidad en diferentes fases del crecimiento. Por ello, es bastante frecuente encontrar niños que las sufran o que las han sufrido en algún momento de sus vidas.

A pesar de que ambos trastornos del sueño te hacen levantar a mitad de noche, la realidad es que son bastante distintas. ¿Por qué? Pues porque son provocadas por diferentes causas y además se producen en diferentes momentos de la noche. Es importante que aprendas a identificarlos porque la manera de afrontarlos también es distinta. Aquí tienes algunas características...

- En primer lugar, las pesadillas son más frecuentes que los terrores nocturnos. Estos últimos son episodios de miedo muy intenso, pero que no se relacionan con ninguna situación en particular ni tampoco con lo que el bebé estaba soñando.

- Lo más normal es que el niño se duerma sin problema, pero al cabo de una hora su sueño se vea afectado por el pánico y el miedo.

Pesadillas y terrores nocturnos


- Los terrores nocturnos suelen afectar a bebés a partir del primer año hasta niños de 8 años. Las pesadillas, suelen ser más frecuentes en niños de 2 a 4 años.

- Los terrores nocturnos suelen aparecer en la fase no REM, que se corresponde con las primeras horas del sueño. En cambio las pesadillas, hacen su aparición en horas más tardías, durante la fase de sueño agitado o REM.

- Los terrores nocturnos acostumbran a durar de 5 a 15 minutos, aunque también es posible que puedan durar bastante más. En todo este proceso, el niño te llamará, te despertará, y parecerá estar entre medio dormido y medio despierto. Es posible que abra los ojos y entre sueños, murmure, se encuentre angustiado, e incluso grite. En cuanto a las pesadillas, éstas pueden durar alrededor de diez minutos pero el niño/a se despertará en seguida.

- En cuanto a las causas, no se conoce con exactitud qué es lo que provoca los terrores nocturnos. Lo más frecuente en que se manifiesten tras un día de emociones o cuando el bebé tiene un exceso de actividad antes de acostarse. En algunos casos, también pueden aparecer tras episodios de fiebre, o en otras ocasiones.

Cómo actuar frente a terrores nocturnos y pesadillas


En la mayor parte de los casos, cuando un bebé o un niño sufre de terrores nocturnos, lo más frecuente es que, a pesar de que lo intentes con todas tus fuerzas, no consigas despertarlo. Una vez ha pasado, el niño volverá a dormir plácidamente y al día siguiente, no recodará nada. Lo contrario sucede con las pesadillas, en las que el niño es fácil de despertar y al día siguiente es capaz de recordar el sueño, si le preguntas claro...

Es por ello, que lo mejor frente a terrores nocturnos, es que no intervengas. Por propia experiencia digo que algunos episodios de terrores nocturnos pueden resultar espectaculares, con el niño chillando, llorando desconsoladamente con los ojos en blanco, dando patadas e incluso golpeándose... La primera vez que lo vi, ¡me asusté muchísimo! Parecía una escena extraída de una película de terror.

Ante estas situaciones, lo mejor es ser suave, intentar tranquilizar al niño y esperar a que acabe. Lo mejor de todo es que al día siguiente el niño no recordará nada de nada.

En cuanto a las pesadillas, éstas encuentran su razón de ser en las experiencias vividas por el niño durante todo el día, pero también en sus miedos y emociones. El niño entra en pánico, llora y se encuentra muy asustado. En este caso, sí que deberás intervenir, actuando con tranquilidad, hablándole con calma e intentando tranquilizarle... 

Lo más importante es que le hables con mucho cariño e intentes adivinar qué es lo que le preocupa. A veces pensamos que por ser niños, éstos no saben de preocupaciones o miedos, pero lo cierto es que los pequeños también tienen un gran mundo interior, con sus ilusiones, emociones y sentimientos.

Pesadillas y terrores nocturnos



Yo que sufrí pesadillas y terrores nocturnos, ahora puedo decir que a medida que los niños van creciendo, van desapareciendo. Eso sí... Si crees que tu niño/a ya lleva demasiados días con ellos, consulta con su pediatra para que te indique cuál es la mejor forma de actuar. ¡Felices sueños!
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