miércoles, 28 de junio de 2017

¿Por qué me operaron de mastitis y cómo lo hubiera evitado?

mastitis y abscesos mamarios


A estas alturas, todas sabemos que no hay mejor alimento para un bebé que la leche materna. Sin embargo, no siempre es sencillo llevar a cabo la lactancia materna y mucho menos... ¡con este calor!

Después de 17 meses de lactancia materna con Nico, me sentía toda una experta... así que cuando nació Valeria, un 19 de Junio en plena ola de calor, no pensé que pudiera tener complicaciones.

La realidad es que cuando damos el pecho a nuestro bebé en verano, éste se mantendrá literalmente “pegado” a nosotras. Y frente al aumento de la temperatura corporal de ambos, es normal que se muestre incómodo e irritable. Así mismo, si en condiciones normales a veces la lactancia materna resulta complicada, durante el verano, cuando el calor aprieta, la situación puede resultar mucho peor.

Problemas más frecuentes de la lactancia materna en verano


Mi experiencia personal


Al darle el pecho a Valeria, parecía que todo iba bien... hasta que a las 3 semanas, cuando ya creía que la leche se estaba autoregulando, Valeria empezó a tomar el pecho cada 15 minutos, apenas un ratito, hasta que se quedaba dormida... ¡El calor era insoportable!

mastitis y abscesos mamarios


Nos fuimos de vacaciones a la costa, y se me olvidó mi maravilloso sacaleches Medela (con Nico lo usé mucho, tanto que fabricaba más leche de la cuenta).

Valeria mamaba muchas veces al día, pero con el calor, se quedaba dormida, no completaba las tomas y no me vaciaba el pecho. Empezó a dolerme, y me hice la valiente... Los días pasaban y aquello, en lugar de remitir... ¡iba a mas!

Fue entonces cuando decidí llamar a una asesora de lactancia, que me dijo literlamente: “ponte a cuatro patas y tumba a la niña en la cama, vete girando...”

Y aquello sí, pero no… me dijo que me diera frío y calor en la ducha… pero tampoco funcionó. Y la propia asesora de lactancia me dijo: ¡ve al médico, pero ya!

Cuando fui, con todo colapsado, tuve que esperar 4 horas de cola en un médico abarrotado de guiris achicharrados. Me dieron antibiótico, y una semana después eso estaba peor… Me salió un bulto encima del pezón. Que Valeria mamara me aliviaba… y por fin, llegó mi sacaleches. Tras horas y horas de extracción, había llenado un montón de botes llenos de leche, pero... ¡el bulto seguía ahí!
Me llevaron al hospital directamente y cuando me vieron, los médicos me dijeron que fuera al día siguiente en ayunas para hacerme un drenaje.

mastitis y abscesos mamarios


No os podéis imaginar el dolor, la fiebre, la tiritona... las mejores vacaciones de la historia, para no olvidar. De todos modos, lo mejor estaba aún por llegar. 

Después de una noche horrible de dolor, me hicieron una ecografía en la mama y me dijeron que no podían drenar, que tenían que operar porque el absceso mamario, que tenía como una pelota de tenis, se me había encapsulado y tenían que abrir.

El médico que me atendió y posteriormente me operó, lo primero que me preguntó fue: ¿quieres seguir dando el pecho? (ole y ole por esos médicos que te preguntan, te asesoran y te dan opciones). Me explicó que podía continuar dándole el pecho a Valeria, pero que las primeras 24 horas tendría que darle biberón porque tenía que expulsar la anestesia.

Después de 3 horas de quirófano, con mi marido asustadito con Valeria sin saber que darle de comer a la pobrecita, me explicaron que tenía una gran infección... Y a partir de aquí, que en 24 horas ya podría dar el pecho bueno. No el malo, porque me lo habían dejado abierto. Así fue como después de 3 días de hospitalización, me acostumbré a lactar con un solo pecho durante 10 días, a ir a curas diarias durante casi 2 meses, y lo mejor es que, pese a todo, pudimos relactar.

mastitis y abscesos mamarios


Esto es simplemente una experiencia... mi experiencia personal, pero es bastante habitual que muchas mamás sufran algunos problemas. Por ello, hoy nos centramos en las mastitis y en los abscesos mamarios.

Mastitis y abscesos mamarios


Literalmente, una mastitis es una inflamación de la mama que puede estar o no causada por una infección, pero muchos hablan de mastitis para referirse a diversas patologías con diferente sintomatología.

Lo primero que notarás es que uno de tus pechos está inflamado, enrojecido, dolorido, duro y especialmente caliente. A pesar de que suele ser común durante el primer mes tras el nacimiento del bebé, una mastitis puede aparecer en cualquier fase de la lactancia.

Es muy probable que también sientas escalofríos, cansancio y fiebre, como si lo que estuvieras padeciendo fuera una gripe.

La mastitis puede surgir como consecuencia de otras problemáticas previas, como una obstrucción en los conductos de la leche, o por una acumulación de leche (congestión mamaria), que podrían evolucionar hacia una infección más grave.

mastitis y abscesos mamarios


En este sentido, debes saber que la leche materna contiene muchos tipos de bacterias que forman parte de la propia inmunidad. A veces sucede que estas cepas crecen en exceso provocando una infección bacteriana. Éste suele ser el inicio de cualquier mastitis.

Aunque suene fácil y para nada lo sea... te dirán que a pesar de la infección, debes seguir dando el pecho a tu bebé. Si no lo haces, tu mastitis podría desencadenar en un absceso mamario, ya que es la retención de leche lo que hace subir la fiebre. Con la mastitis, la leche se vuelve algo salada y es posible que el bebé la rechace. Si es tu caso, recurre a un sacaleches.

Existe un pequeño porcentaje de casos de mastitis, en los que se forman abscesos mamarios. Esto sucede cuando el tejido mamario reacciona aislando las bacterias en una cápsula de tejido conjuntivo. Es decir, la mayor parte de abscesos se originan a partir de casos de mastitis infecciosas que no han recibido un adecuado tratamiento o éste se ha administrado tarde.

Tendrás el pecho duro, y la piel roja y brillante. Es posible que tengas menos fiebre y, aunque en general te sientes un poco mejor, el dolor en el pecho es mayor.

¿Y la solución? Pues lo más común es una intervención quirúrgica, en la que te abrirán y te colocarán un drenaje que deberás llevar durante varios días. Lo “peor” de todo, es que te insistirán de la importancia que tiene que el niño/a tome el pecho, porque si se retiene leche... ¡la situación empeora!


Nuestra recomendación es que ante cualquier síntoma de que algo no “anda bien”, contactes con tu matrona o con un especialista, para que te indique cuál es la solución a tu problema. Recuerda:

- Ir al médico ante el primer síntoma de mastitis
- Tener un sacaleches a mano
- Intentar que las tomas sean lo más largas posibles para que “vacíe bien el pecho”
- Si tu bebé te pide mamar cada 15 min, pide a tu pareja, o algún familiar que pasee con el bebé sin ti, para intentar espaciar las tomas.
- Si el médico que te atiende no te da opciones, cambia de médico.
- Se puede dar el pecho con antibiótico.
- Pide ayuda a una asesora de lactancia y si te dice que vayas al médico... ¡Hazle caso!



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