martes, 28 de marzo de 2017

Todo lo que debéis saber de los movimientos fetales

movimientos fetales


Durante el tercer trimestre de embarazo, cada vez resulta más complicado conciliar el sueño durante la noche. Vuestra “panza” ya tiene un volumen considerable y encontrar una postura cómoda que os permita descansar, no os resultará nada sencillo. 

Os sentiréis cada vez más incómodas y cansadas, y a ello se le unirán los enérgicos movimientos del bebé durante la noche. Estos movimientos fetales son habituales y, aunque a veces pueden pareceros molestos, son completamente normales.

Los movimientos fetales


¿Qué futura mamá no espera, con impaciencia, sentir las primeras “pataditas” de su bebé?
Ya durante el primer trimestre de embarazo existen movimientos fetales, pero éstos son imperceptibles para la mamá. Son debidos principalmente al crecimiento del útero y, en términos generales, hasta alrededor de la semana 20 pasarán totalmente inadvertidos. Los movimientos fetales, exigen cierta coordinación entre la espina dorsal, la cabeza y los hombros del bebé.

La verdad es que empezar a sentir cómo se mueve tu bebé es una experiencia difícil de olvidar y para muchas mujeres supone el momento en que se dan cuenta de que el embarazo ya es toda una realidad.

Deberéis tener en cuenta que cada embarazo es distinto y que cada mujer siente de manera diferente los movimientos de su bebé. Éstos dependerán de diversos factores, como la cantidad de líquido amniótico, la alimentación o la actividad de la mamá.

Es bastante frecuente sentirlos con mayor intensidad después de las comidas, y durante la noche, especialmente si os encontráis recostadas sobre vuestro lado izquierdo. Durante el día, el bebé también se mueve pero con el movimiento de la mamá, los movimientos pasan más desapercibidos.

Nuestra propia postura, en algunas ocasiones, va a favorecer los movimientos. Al permanecer de pie, el propio peso del bebé en el interior del útero, lo hace situar un poco más abajo, más “apretado” y hace que no goce de tanta libertad para moverse. Al estar tumbadas, la columna vertebral queda más distendida, y el bebé posee mayor libertad para “bailar” en el líquido amniótico.

movimientos fetales


En cuanto a la alimentación, ante el consumo de alimentos dulces, se incrementan los niveles de glucosa en sangre de la mamá, que pasarán al bebé a través de la placenta. De este modo, cuando comáis algo dulce deberéis prepararos para una gran “fiesta” interior.

Así mismo, vuestro estado de ánimo, la ansiedad o el estrés también puede repercutir en los movimientos fetales.

Los movimientos del bebé no deben preocuparos lo más mínimo, porque aunque os parezca que son demasiados, éstos son signo de buena salud y bienestar.

Por otro lado, los momentos de calma y quietud, suelen corresponderse con los momentos de descanso del bebé.

A modo de curiosidad, seguro que os gusta saber que algunos movimientos se asocian al hipo del bebé. Los reconoceréis porque parecen pequeños "saltos" que se producen de forma rítmica. No es nada raro, y además forma parte del proceso de desarrollo de su sistema respiratorio.

Si os cuesta conciliar el sueño y encontrar vuestra “postura” os recomendamos leer este artículo de hace unas semanas. En él hablábamos de los beneficios del cojín nido para embarazadas, y dábamos algunas recomendaciones para descansar mejor.

movimientos fetales


A pesar de estas "pequeñas molestias", en la recta final del embarazo, lo mejor que podéis hacer es intentar relajaros, mantener la calma y pensar que... ¡ya os queda poco!




Image and video hosting by TinyPic

martes, 21 de marzo de 2017

Tipos de madres ¿Con cuál os identificáis?



Es cierto que la maternidad es un momento muy especial en la vida de toda mujer, pero no podemos negar que cada una la siente, la vive y la disfruta de una manera distinta.

Cada mamá es una mujer independiente, con su propia personalidad, sus propias ideas y, en definitiva, una persona única. Esto implica que seamos distintas frente a todas las situaciones de la vida, y la maternidad, por supuesto, es una de ellas.

Antes de ser madres, seguramente muchas jugabais a imaginar cómo sería esto de ser mamás y también pensabais en la relación que, en un futuro, mantendríais con vuestros pequeños. Pero lo cierto es que hasta que una no se encuentra en situación, no sabe “a ciencia cierta” como va a sentir su maternidad y, mucho menos, de qué manera va a comportarse.

Que la maternidad implique para toda mujer momentos de felicidad infinita, no quiere decir que no haya momentos de cansancio, de tristeza, o de reflexión. Porque en la vida nada es blanco o negro, y en los matices se encuentra la diferencia.

Antes de convertirnos en mamás, se espera de nosotras que tengamos sentimientos únicos que giren en torno a la felicidad, la ilusión, la ternura, o la realización personal, entre otros. Pero la realidad es que, a parte de éstos, nadie habla de las noches sin dormir, del cansancio (por no decir agotamiento), la incertidumbre, o la tristeza. Bueno sí…seguramente todas conoceréis el Club de las Malas Madres, que como su fundadora afirma es para madres “con mucho sueño, poco tiempo libre, alergia a la ñoñería, y ganas de cambiar el mundo”.

Nuevas etiquetas para madres

Y hablando de tipos de madres… es imposible no mencionar la educación de los hij@s. ¡Qué difícil es educar a un hij@! ¿Estaré haciendo bien? ¿Seré buena madre? Estas preguntas, en un momento u otro, aparecen “atormentando” la mente de toda madre. Muchas fundamentamos nuestros pilares educativos y morales en lo que hemos vivido con nuestros padres, ya sea para bien o para mal.

tipos de madre


Lo mejor de la situación es que todas las madres podamos gozar con libertad para sentir y vivir nuestra propia maternidad, sin que aflore por ningún lado el sentimiento de culpabilidad o de no estar haciendo bien las cosas. Toda madre piensa o actúa de determinada manera porque cree estar haciendo lo mejor para su hijo, y ésta es la base de todo. Y en este sentido, son numerosas y variadas las formas de ver la maternidad y vivir la crianza de los hijos.

Hay madres que viven de forma “relajada” donde todo lo que hace su niño está bien, que no se sulfuran, que viven felices y mientras tanto el pequeño no tiene muy claro si lo que hace está bien o está mal. Simplemente se limitan a “hacer”.

Otras en cambio, están continuamente pendientes de sus hijos, unas con coherencia y las otras con sobreprotección extrema.

En definitiva, ser madre implica una serie de sentimientos, acciones y formas de ver la vida distintas, que han hecho surgir, en la actualidad, unas nuevas “etiquetas” o maneras de denominar los diferentes tipos de madres. ¿Identificáis el vuestro?

Mamá helicóptero

La mamá helicóptero, también conocida como mamá GPS, es aquella obsesionada por tenerlo todo controlado, su vida y también la de los demás. Ella misma toma las decisiones que deberían tomar sus hijos y son extremadamente sobreprotectoras. Todo en su vida gira en torno de sus niños, los absorbe hasta dejarlos sin apenas espacio, y al final acaban por perjudicarlos, a menudo, de forma irreversible.

En estos casos, la mamá cree que sus hijos son completamente dependientes, e incapaces de hacer nada por sí mismos. Les prestan más cuidados y atenciones de las que necesitan hasta niveles extremos, partiendo de la sobreprotección.

El resultado de este estilo de crianza son niños, y también futuros adultos, incapaces de asumir responsabilidades, inseguros y dependientes.

Mamá “mejor amiga”

Es la mamá que pretende ser la mejor amiga de sus hijos. Espera confesiones, confidencias e intimidades, y esto no siempre es posible. Los niños son niños y esperan poder compartir sus experiencias con otros niños de edad similar a la de ellos. 

tipos de madre

Mamá perfeccionista

¿Quieres que tus hijos sean perfectos? ¿No aceptas que haya algo que a tu hijo no se le dé bien? Quizás eres una mamá perfeccionista… Todas queremos lo mejor para nuestros retoños, pero llevar la perfección al extremo es un “arma de doble filo” que nos conduce hacia el camino de la decepción y el fracaso.

Estimular a nuestros hijos en el conocimiento y ayudarles en todo lo que podamos es genial. Pero… ¿habéis pensado en las consecuencias de exigirles demasiado? Es posible que sea el momento de aceptar a nuestros hijos como son, con sus habilidades pero también con sus limitaciones.

Mamá apisonadora

Es la mamá  cuyo objetivo principal es aplanar el camino de sus hijos, para que éstos no se encuentren con dificultad alguna a lo largo de su vida.

Mamá tigre

¿Mamá puedo? No, ¿Mamá puedo? No… Y la respuesta será siempre no. La mamá tigre se encuentra en el extremo de la mamá permisiva. No permite a sus hijos hacer nada, ya sea ver la tele, salir con los amigos, o comer chocolate. Son madres estrictas que imponen la disciplina a sus hijos como el aire que respiran. Son madres inflexibles que imponen responsabilidades a pesar de que éstas les impidan disfrutar de los ratos de juego y diversión propios de los niños. El resultado no es otro que niños sin infancia. ¿Qué os parece?

Como éstas, son muchas las “etiquetas” que van surgiendo para describir las diferentes formas de concebir la crianza de los hijos.

La mamá bocadillo, que es la que persigue a los niños en el parque con la merienda en la mano; la mamá chófer que lleve a sus hijos de un lado para otro de extraescolar en extraescolar; la mamá directiva que dirige de forma continua lo que su niño tiene que hacer o la mamá hiperprotectora que no deja que su hijo haga nada por miedo a que pueda hacerse daño.



Lo ideal es que la crianza de nuestros hijos se base en el respeto y en la confianza. Quizás debamos iniciarnos en el "arte de observar" cómo aprenden por sí mismos, mantenernos “en la barrera” y dejarles más espacio y tiempo de juegos sin planificar, estructurar o dirigir.

Todos nos creemos con derecho a juzgar lo que hacen las demás madres, pero lo que está claro es que ejercer el papel de madre no es nada fácil y todas lo hacemos lo mejor que sabemos.


Image and video hosting by TinyPic

martes, 14 de marzo de 2017

Vuelta al trabajo de la mamá. Sentimientos contradictorios

vuelta al trabajo de la mamá


Desde el nacimiento de vuestro bebé, es muy probable que apenas os hayáis separado de él. ¡Parece mentira que ya hayan pasado 4 o 5 meses! El tiempo ha pasado rápido, y si ya se acerca el momento de retomar vuestra vida profesional, seguramente contaréis, con insistencia, los días que os quedan para ello.

Para algunas mujeres, el regreso es esperado y deseado, pero para otras, quizás la gran mayoría, los sentimientos son contradictorios. A menudo, os sentiréis las “peores” madres del mundo por “abandonar” a vuestro bebé.

¿Estaré haciendo bien? ¿Con quién va a estar mejor si no es conmigo? ¿Y ahora qué haré? Si vosotras también os hacéis estas preguntas… ¡Tranquilas! Forma parte del proceso normal de adaptación a la nueva situación y de reincorporación a la vida laboral.

vuelta al trabajo de la mamá

¿Cómo sobrellevar la vuelta al trabajo?

Ha llegado el “gran” día. Os sentiréis nerviosas, preocupadas y tal vez un poco “fuera de lugar”. Ésta ya no es la rutina a la que estabais acostumbradas. Pero el tiempo ha pasado y con él, ha llegado el momento de iniciar, de nuevo, vuestra rutina laboral. 

Es un momento difícil para la gran mayoría de mamás, en el que tendréis a “flor de piel” una gran variedad de sentimientos y emociones contradictorias.

En parte os sentís culpables por dejar a vuestro hij@ en manos ajenas que, aunque seguro que son de confianza, son ajenas. Os sentiréis tristes por todo lo que os vais a perder mientras estáis fuera, en cierto modo felices por desconectar un ratito de pañales, mocos y babas, y también un poco enfadadas por ser conscientes de lo difícil que es, hoy en día, poder compaginar el trabajo y la familia.

vuelta al trabajo de la mamá


Debéis saber que todos estos sentimientos son completamente normales. Los de tristeza, alegría, culpabilidad o enfado. ¡TODOS!

Ante esto, muchos psicólogos recomiendan que lo mejor es pensar únicamente en los aspectos positivos que os aporta la reincorporación al mundo laboral. La mejora a nivel económico, el desarrollo de la carrera profesional o las relaciones sociales, pueden ser algunos de ellos.

También deberéis centraros en pensar que el bebé está bien. Sea cuál sea la persona que hayáis dejado a cargo del bebé, llámese abuela, tía, o vecina, la habéis escogido porque creéis que es la más adecuada para cuidar de él. Seguramente os resultará difícil no pensar, que con quien va a estar mejor es con vosotras, pero al menos… intentarlo.

Entre lloros y risas, armaros de mucha paciencia y pensar que es un proceso al que tendréis que ir adaptándoos poco a poco. ¡No seáis duras con vosotras mismas!

¿Y el bebé?

Es cierto que el bebé, por su parte, también notará el cambio, pero su comportamiento dependerá, en cierto modo, del vuestro. Y también de la edad que tenga en ese momento. A partir de los 8 meses, el impacto de la separación será mayor. Intentad estrechar vínculos afectivos, darle mimos y caricias,  y explicarle que volveréis en tan sólo un ratito.

Vuelta al trabajo de la mamá y la lactancia materna

Seguramente, con la vuelta al trabajo, os sentiréis preocupadas por cómo continuar con la lactancia materna.  A pesar de que supone añadir una nueva rutina de lactancia, la verdad es que es posible continuar con la lactancia materna aunque os incorporéis de nuevo al trabajo.  

La nueva rutina implicará que os tendréis que familiarizar con la extracción de leche de forma manual o con un sacaleches. Podéis congelar la leche materna incluyendo siempre la fecha de extracción. De todos modos, si este tema se os hace un mundo, siempre podéis consultar con vuestra matrona. Incluso si tenéis una farmacia de confianza, seguro que también ellos podrán ayudaros.

vuelta al trabajo de la mamá




En definitiva, el regreso al mundo laboral es un momento bastante duro para la mayoría de las mamás, en el que generalmente ni todos los sentimientos son positivos ni todos son negativos. 

Pensad que lo peor es el principio y que después os iréis adaptando a vuestra nueva vida. Además, dicen que las madres tenemos “superpoderes” para encargarnos de mil y una cosas a la vez. Y… ¡No sabéis cuántos! Y si no pensad… ¿De qué no es capaz una madre?
Image and video hosting by TinyPic

martes, 7 de marzo de 2017

Parto vaginal o parto por cesárea programado “a la carta”

Parto vaginal o cesárea


¿Os habéis planteado que el parto por cesárea sea una opción más de parto? Seguramente, muchas de vosotras creeréis que el parto por cesárea únicamente se realiza cuando es estrictamente necesario. Esto es, cuando la salud o la vida del bebé o de la mamá, pueden verse comprometidas, por diversos factores.

A muchas os sorprenderá que os cuente que esta afirmación no es del todo cierta. Yo he sido la primera en sorprenderme, lo reconozco. Creo que os puede resultar interesante conocer cuál es la realidad que vivimos en nuestro país, en relación al parto natural y al parto con cesárea. A ver qué os parece…


Parto natural versus parto por cesárea 

En nuestro país, la mayor parte de las mujeres dan a luz en un hospital asociado a la sanidad pública. En éstos se intenta siempre que el parto sea vaginal, procurando evitar, siempre que se pueda, el parto por cesárea.

Con la sanidad privada, en ciertas ocasiones, no ocurre lo mismo. Quizás os habréis percatado de que, en este entorno específico, los profesionales médicos contemplan la opción de programar el parto, si así es deseado por los papás, y aunque esto no sea estrictamente necesario por cuestiones médicas.

Con el tema del parto por cesárea, ocurre lo mismo que con el tema del colecho, son muchas las mujeres que ven como una opción el poder escoger entre parto vaginal y parto por cesárea, y para otras esto supone una idea descabellada. De hecho, en algunos países el parto por cesárea está tan normalizado, que muchas mujeres lo consideran como la mejor manera de dar a luz a un bebé.

Os resultará curioso saber que en España, ocho de cada diez mujeres prefieren el parto vaginal al parto mediante cesárea, pero la realidad es que la cesárea se practica a una de cada cuatro mujeres. Según datos recientes, la tasa de partos por cesárea en España ha aumentado casi un 10% en los últimos diez años, situándose en torno al 25%. No debéis de olvidar que una cesárea es una intervención quirúrgica importante.

Parto vaginal o cesárea


A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se lleven a cabo los partos por cesárea sólo cuando sea necesario, lo cierto es que en los países desarrollados las tasas aumentan cada año.

Con este debate abro la “caja de pandora” para mostraros lo que supone un parto por cesárea para la mamá y para el bebé, y las repercusiones que esto puede llegar a tener.

Parto vaginal versus parto por cesárea. Cómo afecta a la mamá

El dolor. En un parto por cesárea no se produce la dilatación del útero y en consecuencia, no hay dolor.

En un parto por cesárea la participación de la mamá es nula, delegando el nacimiento de su bebé al personal sanitario.

En la mayoría de los casos, la mamá podrá hacer el “piel a piel con el bebé, inmediatamente después del parto. De hecho, no podrá cogerlo hasta que regrese del quirófano. Tengo que deciros también que existen algunos hospitales, muy pocos, que dan opción a lo que se conoce como una "cesárea respetada". Esto supone, por ejemplo, que con la ayuda del papá, la mamá si podrá hacer el "piel a piel" con el bebé, entre otras cosas más. 

Parto vaginal o cesárea


Un parto por cesárea no comporta lesiones en el periné, pero sí una cicatriz encima del pubis, de unos 10 centímetros. A veces, parece que nos olvidemos de que la cesárea es una intervención quirúrgica de importancia, que conlleva un proceso de recuperación posterior.

En un parto por cesárea, la lactancia no se desarrolla de la misma manera que en un parto natural. La mamá, al regresar del quirófano, todavía se encuentra sometida a los efectos de la anestesia espinal, además de los antinflamatorios y antibióticos. Y la verdad, las condiciones en las que se encuentra no son las mejores para empezar con la lactancia materna.

Un parto por cesárea tiene muchas más complicaciones como hemorragias, embolias o infecciones. Además, puede comprometer futuros embarazos, aumentando el riesgo de implantación anómala de la placenta o de rotura uterina.

Parto vaginal versus parto por cesárea. Cómo afecta al bebé

Inmunidad en el bebé. Existe un estudio realizado por la Universidad de Copenhague, que indica que los partos por cesárea generan ciertos déficits inmunológicos a largo plazo, relacionados con la prevención de algunas enfermedades como pueden ser las alergias, enfermedad de Crohn o la diabetes tipo 1.

En este estudio también reconocen cómo la primera exposición del bebé a los microorganismos es crucial. Y ello dependerá de si el bebé nace mediante un parto vaginal o un parto por cesárea.

Del cálido útero al frío quirófano. Un bebé al nacer pasa directamente del útero materno a recibir numerosos estímulos externos. En un parto vaginal, si todo va bien, el cambio se hace de forma más gradual y progresiva, y el bebé en seguida sentirá el contacto de la piel de la mamá. En un parto por cesárea, por realizarse de forma más rápida y brusca, la adaptación a la vida extrauterina es más traumática.

Parto vaginal o cesárea


En definitiva, en algunas ocasiones las cesáreas programadas vienen de la mano de los médicos, que proponen llevar a cabo un parto por cesárea. ¿Por qué? Pues, en cierto modo, porque al ser una situación controlada, para ellos es la opción más sencilla. También porque lo interesante es conseguir una mayor optimización de los tiempos y una mejor programación de las agendas.

En otras ocasiones, son las mamás las que, como si de un “parto a la carta” se tratara, organizan su fecha de parto en función de sus compromisos, principalmente laborales. ¿Qué pensáis vosotras de poder programar un parto por cesárea? ¿Qué os parece?




Image and video hosting by TinyPic