viernes, 20 de enero de 2017

Semana 39 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina



EL BEBE:
¡Tu bebé está listo para llegar al mundo! Ahora sigue y sigue acumulando grasa para poder mantenerse calentito al nacer.

El bebé pesa unos 3.250 gramos y mide unos 50 centímetros, tiene el tamaño de una sandía.

Todos sus órganos están maduros: en cualquier momento puede producirse el parto.
Tú bebe apenas tiene sitio en el útero. El líquido amniótico es como una almohadilla que le protege de las presiones por la estrechez.

El bebé traga líquido amniótico y empieza a acumularlo como material de desecho, que se denomina meconio. El meconio es una sustancia negra pegajosa que será su primer movimiento de intestinos después del nacimiento, o sea, su primera caca.

El cordón umbilical, que hasta el momento ha trasportado los nutrientes desde la placenta al bebé, mide unos 50 centímetros de largo y 1,3 centímetros de ancho. Sigue recibiendo muchos nutrientes de la madre. También los anticuerpos atraviesan la barrera placentaria y refuerzan el sistema inmunitario del bebé para cuando este nazca. Como el bebé ocupa todo el espacio en el útero, es común que el cordón umbilical se enrolle a su alrededor. Éste es muy elástico y no suele dar problemas. Aun así, hay casos en los que el bebé pueda nacer con el cordón rodeando su cuello.

A pesar de que está ya muy apretadito en tu vientre, se mantendrá activo hasta la hora del parto. Si notas que disminuye su actividad, llama a tu doctor porque esto podría indicar que hay un problema.



LA MAMA:
Estás muy incómoda y cansada, te cuesta mucho moverte y seguramente notas muchas contracciones a lo largo del día. Y tienes un pensamiento fijo en la cabeza: "¿Cuándo me llegará el día y la hora de dar a luz?".

El parto está muy cerca, debes estar atenta a las señales que lo anuncian: perder sangre roja brillante, romper aguas, tener contracciones regulares e intensas que no paran aunque cambies de postura... Si rompes aguas (si sale un hilillo o flujo importante de líquido de la vagina), llama a tu médico inmediatamente y acude al hospital y prepara todo para tener el parto que hayas planeado (convencional, natural, en el agua…).

El cuello uterino se está ablandando preparándose para el parto, y las contracciones son cada vez más frecuentes. En cualquier momento pueden empezar las contracciones de parto o haber rotura de aguas si se rompe la membrana amniótica.

Como el bebé sigue creciendo, la vejiga cada vez está más aprisionada, tendremos que ir con más frecuencia al baño. También aumentan los problemas de estreñimiento o hemorroides (no descuides una dieta rica en fibra) y las dificultades para encontrar la postura para dormir.

En esta semana 39 y en la semana posterior la hinchazón de tobillos y pies es normal. Pon los pies en alto y tómate los descansos que sean necesarios.

Algunas mujeres segregan un líquido amarillento por las mamas antes del parto. Es el calostro, el primer alimento del recién nacido. Su expulsión temprana se debe al efecto de la oxitocina, una de las hormonas que pone en marcha el parto y que estimula la producción de leche en el puerperio. Para evitar que el calostro manche la ropa, se pueden usar protectores de algodón que absorban el exceso de líquido.

La oxitocina regula las contracciones del útero e indica si hay parto. También bloquea tus recuerdos y te ayuda a olvidar el dolor y unirte al bebé.

Puedes presentar picor generalizado por todo el cuerpo  acompañado de pequeños granitos. Este cuadro se llama foliculitis pruriginosa y está desencadenado por los cambios hormonales. El tratamiento suelen ser corticoides y/o antihistamínicos. Este picor puede remitir o persistir hasta el parto.

Si refieres contracciones (también llamada dinámica uterina) te realizarán una monitorización. La monitorización, no sólo sirve para ver la existencia de contracciones, sino que es un método de control de bienestar fetal. Esta prueba la realizan en el hospital, si tu embarazo lo controlas en la sanidad pública o en el centro de referencia de tu ginecólogo privado.

Te ponen unas cintas alrededor del abdomen, que a su vez se conectan a un monitor. En un papel se va imprimiendo  una gráfica que indica en la parte superior el estado del feto, y en la inferior la dinámica uterina. Se recomienda realizar la monitorización fetal en la semana 40 de embarazo normal.

Si te van a realizar una cesárea, debes hacerte análisis preoperatorios y visitar al anestesista previamente. Si el parto se prevé que va a ser vaginal, no es necesaria la cita con el anestesista ni las analíticas. Y en caso de necesitarlo de forma urgente, te lo realizarían el día del parto.

Si pasa la semana y el bebé todavía no quiere salir, ¡no te desesperes! Solamente un 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha prevista.

Si te pasas de la fecha prevista para el parto, el médico te hará una serie de pruebas fetales después de las 40 semanas para comprobar que es seguro continuar el embarazo.

¿Lista para conocer a tu hijo? Estando ya de 39 semanas de embarazo, y antes de dirigirte a la clínica o al hospital, recuerda:
• Pon en práctica todas las cosas que has aprendido en el curso de preparación al parto.
• Telefonea a las personas que debes avisar (incluida la matrona y el ginecólogo).
• Comprueba que no te falte en la maleta todo lo necesario para ti y el bebé.

• Y... ¡adelante! Entre una contracción y otra, no es necesario que permanezcas tendida: camina, habla...



<--Semana 38                                                                                    Semana 40-->


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