miércoles, 4 de enero de 2017

Semana 35 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina




TU BEBE:

El bebé pesa unos 2.500 gramos y mide alrededor de 45 centímetros. Su tamaño podría compararse al de un coco.

La piel comienza a alisarse, se empieza a depositar grasa y el lanugo empieza a desaparecer.
El feto ya no puede dar vueltas como antes. Al moverse, frota su piel contra la pared uterina, a la que está pegado. Así se prepara para la presión de las contracciones del parto.

Tu pequeño ya es un bebé apretadito y pesado. Y es que su cerebro y su cabeza ya han alcanzado su tamaño máximo. Tu hijo ha producido 100 billones neuronas con 100 trillones de conexiones, que le durarán toda la vida.

Los pulmones de tu hijo ya están maduros. Es decir, que el recién nacido es capaz de adaptarse a la vida extrauterina con muy pocos problemas respiratorios. Sus riñones están ahora completamente desarrollados y el hígado también está comenzando a funcionar.

La mayoría de su desarrollo físico básico está ya completo. En las próximas semanas se dedicará a aumentar de peso.

En esta semana 35 y en las últimas semanas, tu cuerpo le transferirá a tu hijo inmunidad temporal contra enfermedades infantiles.

El bebé tiende a dormir con mayor frecuencia y, durante sus siestas, va procediendo a la formación definitiva de su sistema nervioso.



LA MAMA:
Está ya un poco apretado en el útero. No te sorprendas si de repente ves un pie o un codo empujando la piel de tu abdomen. Ya no flota como antes y no da los saltos que daba, pero que tenga menos espacio no significa que se mueva menos: tu bebé debe seguir dando pataditas con la misma frecuencia que lo hacía antes.

Hay una serie de señales que te avisarán de que vas a dar a luz:
👉Sentir un tirón en la espalda o en la parte baja del abdomen
👉Perder sangre roja brillante
👉Romper la bolsa (romper aguas). Si rompes aguas, debes ir enseguida al hospital.
👉Tener contracciones regulares e intensas que no paran aunque cambies de postura
👉El intervalo entre una contracción y otra es cada vez más corto, la presión o el dolor se intensifican.
👉Se puede romper la bolsa amniótica.


Hay un cambio muy curioso en tu cuerpo: algunas mujeres ven sobresalir su ombligo como consecuencia de los últimos estirones de la barriga.

Puedes notar mucha presión en la pelvis porque el feto está empezando a introducirse en el canal del parto entre los huesos pélvicos. Esto a veces te impide caminar e incluso te produce calambres y molestias en la vagina. Los genitales pueden inflamarse y los notas aumentados de tamaño. No debes confundir estas molestias pélvicas con las contracciones, ya que están muy localizadas y se deben al encajamiento del feto.

El cérvix (cuello del útero) va a dilatarse, a prepararse para el parto. Es la semana descansa, pon los pies en alto y tómate los descansos que sean necesarios.

Algunas mujeres sienten deseos irrefrenables de organizar y limpiar la casa antes de que nazca el bebé. Es lo que se conoce como síndrome del nido. Sin embargo, no es este el mejor momento para hacer grandes esfuerzos.

La maleta para llevar a la maternidad debe estar ya lista. Tienes que incluir todo lo necesario para ti y tu bebé durante la estancia en la clínica. En caso de duda, pregunta a la matrona o al ginecólogo.


Tu temperatura corporal está aumentada: estás siempre sudando y con mucho calor. En invierno podrás llevar ropa de verano o entretiempo. Es posible que continúes con insomnio y levantándote a media noche.


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