jueves, 12 de enero de 2017

Lactancia y alimentación de la mamá


Son evidentes los cambios que se producen en tu organismo durante el embarazo y, tras el nacimiento del bebé, es bastante frecuente que no recuperes tu peso habitual hasta pasados los seis meses. Has leído bien… Seis meses. Pero tranquila, porque aunque te lo tomes como algo personal, debes saber que nos pasa a la mayor parte de mujeres, y no hay razón para preocuparte por ello.


Como parte del proceso de recuperación post parto, deberás seguir una dieta equilibrada y variada, rica en hierro y calcio, que además garantice un aporte de nutrientes necesario.


Así mismo, si además estás dando el pecho a tu bebé, deberás tener en cuenta una serie de consideraciones extra. Mediante la lactancia estás alimentando a tu bebé para que crezca y se desarrolle de forma correcta, y por ello, deberás cuidar especialmente tu alimentación.

Lactancia y alimentación


Mientras estamos dando el pecho al bebé, nuestras necesidades de energía se verán aumentadas, necesitando un aporte calórico superior, que generalmente gira en torno a las 500 Kcal extra. Por este motivo, nuestra dieta alimenticia nos deberá garantizar un aporte suficiente de calorías y nutrientes.
Y de saltarte comidas o empezar una dieta de adelgazamiento para recuperar lo antes posible tu figura… ¡Olvídate!

En primer lugar, durante las semanas posteriores al parto, es frecuente padecer anemia. Por ello tu dieta deberá ser rica en hierro. Adelante con las legumbres y las carnes rojas.
También son recomendables los alimentos ricos en fibra. Los niveles elevados de ciertas hormonas hacen que el tránsito intestinal sea más lento. Seguro que agradecerás todos aquellos alimentos que te ayuden a combatir el estreñimiento. Las frutas y verduras serán bienvenidas, y los cereales integrales y el pan… también.

Los cambios hormonales son también los responsables de que necesites un aporte superior de calcio. Para cubrir estas necesidades extra, puedes tomar más leche y derivados lácteos.
Lo que sí deberás evitar es el consumo de grasas saturadas, presentes en los embutidos, frituras, comidas procesadas y en aquello que tanto gusta… Los dulces y la bollería. Si te apetece mucho, no pasa nada si te comes un dulce de vez en cuando. Y es que de tanto en tanto, un poco de alegría al cuerpo no viene mal.


Las grasas insaturadas y las proteínas son totalmente necesarias, y puedes encontrarlas en el pescado como el salmón, en los huevos, las nueces, o los aguacates, entre otros. Y recuerda que es mucho más saludable hornear, hervir o asar los alimentos que freírlos o empanarlos.

A menudo, también es frecuente que si estás dando el pecho, tengas más sed de lo habitual. Pues, puedes beber agua, toda la que quieras. Eso sí… deberías reducir el consumo de bebidas azucaradas.
Por otro lado, seguramente habrás escuchado en más de una ocasión que ciertos alimentos le dan “mal sabor” a la leche, como los espárragos, el ajo o las espinacas, entre otros. Pues sí y no. No es que le den mal sabor, si no que dotan a la leche de un sabor diferente. Es posible que el bebé no esté acostumbrado al nuevo sabor y en ocasiones puede provocar rechazo.


Al final, no debes hacer más que seguir al propio sentido común y confiar en la sabiduría de tu organismo. Come más si tienes más hambre, lleva una dieta variada y rica durante las semanas posteriores al parto, evita el café, las bebidas alcohólicas y el tabaco, y por supuesto, si te encuentras en la necesidad de tomar algún medicamento, consulta antes con un especialista.
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