martes, 24 de enero de 2017

Semana 40 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina




EL BEBE:
El bebé en la semana 40 de embarazo mide entre 48 y 51 centímetros de la coronilla a las nalgas, y el peso se sitúa alrededor de los 3500 gramos. No obstante, el peso depende mucho del bebé, su tamaño, estatura, la herencia recibida…

El bebe está listo para nacer. La mayor parte de vérmix (grasa que lo cubre) ha desaparecido, aunque pueden quedar algunos restos en sus pliegues. Ya tendrá pelito y uñas largas.

Si el bebé no ha nacido todavía, no tardará mucho en enfrentarse a la vida. El maravilloso viaje en el vientre materno ha terminado. Como máximo, en dos semanas se provocará el parto. La duración del parto, desde el inicio de la dilatación hasta el nacimiento, varía de una mujer a otra.

Cuando nace el bebé, tiene un color amoratado, puede que tirando a rosáceo o amarillo. La piel aparece cubierta de la vernix cerosa, restos de sangre y de lanugo… Los altos niveles hormonales hacen que sus genitales aparezcan hinchados.

Tal vez la cabeza la tenga algo deformada por haber atravesado el canal del parto, pero es normal y poco a poco la cabeza del bebé irá tomando su forma definitiva.

El nacimiento del bebé es un momento muy estresante, nace confuso y aturdido, normalmente llora en el momento en que el aire entra en sus pulmones por primera vez y después pasa a un estado de alerta tranquila.

El bebé nace con los reflejos primarios, instintos elementales que muestra todo recién nacido, como el de prensión o el de búsqueda.

Lo verás con los ojos muy abiertos, aunque apenas pueda percibir luces y sombras. Puede enfocar únicamente lo que está entre 30 y 45 centímetros de distancia. Durante las primeras horas tras el parto el recién nacido está muy sensible y receptivo. Es el momento de ponerlo piel con piel y ofrecerle el pecho.



LA MAMA:
¡Has llegado a la semana 40 de embarazo! Te pasas el día controlando las contracciones y los movimientos del bebé, cada vez más escasos. Cuidado con las pérdidas de orina, porque pueden confundirse con una bolsa amniótica rota.

Puedes empezar a notar cada vez más contracciones, aunque hay embarazadas que llegan a la semana 40 sin contracciones. ¿En qué debes fijarte?

Si las contracciones son rítmicas, cada cinco minutos, duran más de un hora y no ceden aunque te tumbes o te sientes, deberás acudir a urgencias. Las contracciones de parto empiezan en la región más alta del útero y van bajando hasta el pubis. El hecho de que sean o no dolorosas depende de cada gestante y de su umbral de dolor.

Muchas embarazadas son enviadas de vuelta a casa porque las contracciones desaparecen de repente cuando llegan a la clínica. Hay varias formas de reconocer las contracciones “de verdad”: éstas se intensifican después de un baño templado; en cambio, las de ensayo desaparecen con relajación. 

Controla con el reloj si las contracciones se suceden cada vez más deprisa. Ponte en camino cuando el intervalo entre dos contracciones (fuertes) sea de 5 minutos. Probablemente pasarán todavía varias horas hasta que nazca el bebé.

También es motivo de consulta urgente la rotura de bolsa. Debes saber que no siempre que se rompe la bolsa de líquido amniótica la salida de líquido es abundante. Puede producirse una rotura alta o una fisura y la pérdida de líquido se producirá en pequeñas cantidades, aunque a veces notes fluir líquido también por los muslos.

Se te explorará la zona vaginal para ver cómo va modificándose el cuello del útero. Si estás muy dilatada te dejarán ingresada en el hospital. Es el momento de programar una cesárea en los casos en los que el feto se ha colocado de nalgas o transversa, no has dilatado el cuello y tienes una cesárea previa, o cualquier otro motivo que contraindique el parto vaginal, bien por motivos maternos como fetales.

Cuando se trata del primer hijo, los tejidos son más resistentes, por lo que se necesita más tiempo y fuerza para que el cuello del útero se dilate. En su primer parto, la mujer tiene un período de dilatación de 12-14 horas; un período de expulsión (el niño entra en el canal del parto) de 1-2 horas; y un período de expulsión de las secundinas (expulsión de la placenta) de 15-30 minutos. En cambio, en los embarazos sucesivos, el período de dilatación es de 6-8 horas; el de expulsión, de 30-60 minutos; y el de expulsión de las secundinas, de 10-20 minutos.

Ya tenemos asumidas las técnicas de relajación y respiración para ponerlas en práctica a la hora del parto. El dolor que sienten las mujeres a la hora de dar a luz varía mucho de unas a otras, y puede que aunque decidieras no recurrir a métodos farmacológicos para aliviar el dolor del parto, ahora los pidas. Es el personal médico el que dirá si es posible o conveniente.

Tras la dilatación latente o precoz que ya puede llevar en marcha varias semanas el cuello uterino empieza a dilatar activamente gracias a las contracciones. Al llegar a los 10 centímetros de dilatación empieza la fase de expulsión, cuando hay que empujar para que el bebé nazca vía vaginal.`


Tras el nacimiento, que con suerte será sin intervenciones desaconsejadas como la episiotomía, llega la tercera fase del parto: la expulsión de la placenta. Pero esto será ya muy fácil después del gran esfuerzo previo. 

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viernes, 20 de enero de 2017

Semana 39 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina

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EL BEBE:

¡Tu bebé está listo para llegar al mundo! Ahora sigue y sigue acumulando grasa para poder mantenerse calentito al nacer.

El bebé pesa unos 3.250 gramos y mide unos 50 centímetros, tiene el tamaño de una sandía.

Todos sus órganos están maduros: en cualquier momento puede producirse el parto.Tú bebe apenas tiene sitio en el útero. El líquido amniótico es como una almohadilla que le protege de las presiones por la estrechez.

El bebé traga líquido amniótico y empieza a acumularlo como material de desecho, que se denomina meconio. El meconio es una sustancia negra pegajosa que será su primer movimiento de intestinos después del nacimiento, o sea, su primera caca.

El cordón umbilical, que hasta el momento ha trasportado los nutrientes desde la placenta al bebé, mide unos 50 centímetros de largo y 1,3 centímetros de ancho. Sigue recibiendo muchos nutrientes de la madre. También los anticuerpos atraviesan la barrera placentaria y refuerzan el sistema inmunitario del bebé para cuando este nazca. Como el bebé ocupa todo el espacio en el útero, es común que el cordón umbilical se enrolle a su alrededor. Éste es muy elástico y no suele dar problemas. Aun así, hay casos en los que el bebé pueda nacer con el cordón rodeando su cuello.

A pesar de que está ya muy apretadito en tu vientre, se mantendrá activo hasta la hora del parto. Si notas que disminuye su actividad, llama a tu doctor porque esto podría indicar que hay un problema.

LA MAMA:

Estás muy incómoda y cansada, te cuesta mucho moverte y seguramente notas muchas contracciones a lo largo del día. Y tienes un pensamiento fijo en la cabeza: "¿Cuándo me llegará el día y la hora de dar a luz?".

El parto está muy cerca, debes estar atenta a las señales que lo anuncian: perder sangre roja brillante, romper aguas, tener contracciones regulares e intensas que no paran aunque cambies de postura... Si rompes aguas (si sale un hilillo o flujo importante de líquido de la vagina), llama a tu médico inmediatamente y acude al hospital y prepara todo para tener el parto que hayas planeado (convencional, natural, en el agua…).

El cuello uterino se está ablandando preparándose para el parto, y las contracciones son cada vez más frecuentes. En cualquier momento pueden empezar las contracciones de parto o haber rotura de aguas si se rompe la membrana amniótica.

Como el bebé sigue creciendo, la vejiga cada vez está más aprisionada, tendremos que ir con más frecuencia al baño. También aumentan los problemas de estreñimiento o hemorroides (no descuides una dieta rica en fibra) y las dificultades para encontrar la postura para dormir.

En esta semana 39 y en la semana posterior la hinchazón de tobillos y pies es normal. Pon los pies en alto y tómate los descansos que sean necesarios.

Algunas mujeres segregan un líquido amarillento por las mamas antes del parto. Es el calostro, el primer alimento del recién nacido. Su expulsión temprana se debe al efecto de la oxitocina, una de las hormonas que pone en marcha el parto y que estimula la producción de leche en el puerperio. Para evitar que el calostro manche la ropa, se pueden usar protectores de algodón que absorban el exceso de líquido.

La oxitocina regula las contracciones del útero e indica si hay parto. También bloquea tus recuerdos y te ayuda a olvidar el dolor y unirte al bebé.

Puedes presentar picor generalizado por todo el cuerpo  acompañado de pequeños granitos. Este cuadro se llama foliculitis pruriginosa y está desencadenado por los cambios hormonales. El tratamiento suelen ser corticoides y/o antihistamínicos. Este picor puede remitir o persistir hasta el parto.

Si refieres contracciones (también llamada dinámica uterina) te realizarán una monitorización. La monitorización, no sólo sirve para ver la existencia de contracciones, sino que es un método de control de bienestar fetal. Esta prueba la realizan en el hospital, si tu embarazo lo controlas en la sanidad pública o en el centro de referencia de tu ginecólogo privado.

Te ponen unas cintas alrededor del abdomen, que a su vez se conectan a un monitor. En un papel se va imprimiendo una gráfica que indica en la parte superior el estado del feto, y en la inferior la dinámica uterina. Se recomienda realizar la monitorización fetal en la semana 40 de embarazo normal.

Si te van a realizar una cesárea, debes hacerte análisis preoperatorios y visitar al anestesista previamente. Si el parto se prevé que va a ser vaginal, no es necesaria la cita con el anestesista ni las analíticas. Y en caso de necesitarlo de forma urgente, te lo realizarían el día del parto.

Si pasa la semana y el bebé todavía no quiere salir, ¡no te desesperes! Solamente un 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha prevista.

Si te pasas de la fecha prevista para el parto, el médico te hará una serie de pruebas fetales después de las 40 semanas para comprobar que es seguro continuar el embarazo.

¿Lista para conocer a tu hijo? Estando ya de 39 semanas de embarazo, y antes de dirigirte a la clínica o al hospital, recuerda:

• Pon en práctica todas las cosas que has aprendido en el curso de preparación al parto.
• Telefonea a las personas que debes avisar (incluida la matrona y el ginecólogo).
• Comprueba que no te falte en la maleta todo lo necesario para ti y el bebé.
• Y... ¡adelante! Entre una contracción y otra, no es necesario que permanezcas tendida: camina, habla...

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<--Semana 38                                                                                    Semana 40-->


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lunes, 16 de enero de 2017

Semana 38 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina

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EL BEBE:   

El bebé pesa ya unos 3 kilos y mide ya en torno a 50 centímetro de largo y no crecerá más, aunque sí engordará: unos 20 a 30 gramos diarios. Es una reserva energética para los primeros días después del parto, hasta que se produzca la subida de la lecheTiene el tamaño de un puerro.

Sus manitas ya pueden agarrar, de hecho ya lo hace con el cordón umbilical que ha sido su juguete dentro del útero.

Sus órganos están completamente desarrollados y en su lugar. Sus pulmones y su cerebro ya podrían funcionar si naciera ahora mismo, aunque continuarán madurando durante toda su infancia.

La capa de grasa que lo recubre tiende a deshacerse en parte y permanece en suspensión en el líquido amniótico: su piel siente con mayor intensidad la sensación del agua que lo envuelve.

Nadie sabe qué desencadena el parto exactamente. Lo que sí sabemos es que los pulmones del niño y tu placenta son la clave de la sincronización. Cuando los pulmones están maduros, segregan una proteína al líquido amniótico que altera la producción hormonas. Este cambio hace que la placenta reduzca la emisión de la hormona progesterona y fomente la producción de una nueva hormona: la oxitocina.

La oxitocina regula las contracciones del útero e indica si hay parto. También bloquea tus recuerdos y te ayuda a olvidar el dolor y unirte al bebé.

Ecografía semana 38: cara del feto. Si observamos la parte superior de la imagen, podemos identificar la cara del bebé de perfil con sus diferentes órganos: órbitas oculares, frente, nariz y boca.

Se visualiza el perfil del bebé y la placenta en cara anterior, lo que significa que está situada en la parte superior de la imagen.  La ecografía muestra líquido amniótico en cantidad normal, lo que es un signo de bienestar fetal.

En la imagen ecográfica se observa la cabeza del bebé hacia abajo, lo que confirma la llamada presentación cefálica, ideal para el parto vaginal.


LA MAMA:

El bebé puede nacer en cualquier momento y te encuentras agotada. Tu ginecólogo controlará que tienes suficiente líquido amniótico y que tu placenta no ha envejecido demasiado. Si tienes muchas contracciones, te realizarán monitores o registros, una prueba en la que se oyes perfectamente el latido fetal.

Si tu parto no se adelanta, con la semana 38 de embarazo empieza la cuenta atrás. Es imposible predecir cuándo nacerá exactamente el bebé. De hecho, sólo el 5% nace en la fecha prevista, el resto lo hace antes o después.

El bebé procede al encajamiento: se pone en posición fetal, con la cabeza en la parte inferior de la pelvis, y descansa en el cuello del útero. Pesa más que nunca y notarás que ejerce presión sobre la vejiga. Por tanto, es posible que tengas que orinar con mucha frecuencia. El cérvix (cuello del útero) va a dilatarse, a prepararse para el parto.

El hipo del bebé (lo notas a través del abdomen) puede estar presente hasta el momento del parto.

Es probable que en esta semana tus pechos comiencen a segregar calostro, el primer alimento que tomará tu bebé antes de que empieces a producir leche. Es una señal de que tu cuerpo se está preparando para recibir a tu bebé.

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<--Semana 37                                                                                    Semana 39-->

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jueves, 12 de enero de 2017

Lactancia y alimentación de la mamá


Son evidentes los cambios que se producen en tu organismo durante el embarazo y, tras el nacimiento del bebé, es bastante frecuente que no recuperes tu peso habitual hasta pasados los seis meses. Has leído bien… Seis meses. Pero tranquila, porque aunque te lo tomes como algo personal, debes saber que nos pasa a la mayor parte de mujeres, y no hay razón para preocuparte por ello.


Como parte del proceso de recuperación post parto, deberás seguir una dieta equilibrada y variada, rica en hierro y calcio, que además garantice un aporte de nutrientes necesario.


Así mismo, si además estás dando el pecho a tu bebé, deberás tener en cuenta una serie de consideraciones extra. Mediante la lactancia estás alimentando a tu bebé para que crezca y se desarrolle de forma correcta, y por ello, deberás cuidar especialmente tu alimentación.

Lactancia y alimentación


Mientras estamos dando el pecho al bebé, nuestras necesidades de energía se verán aumentadas, necesitando un aporte calórico superior, que generalmente gira en torno a las 500 Kcal extra. Por este motivo, nuestra dieta alimenticia nos deberá garantizar un aporte suficiente de calorías y nutrientes.
Y de saltarte comidas o empezar una dieta de adelgazamiento para recuperar lo antes posible tu figura… ¡Olvídate!

En primer lugar, durante las semanas posteriores al parto, es frecuente padecer anemia. Por ello tu dieta deberá ser rica en hierro. Adelante con las legumbres y las carnes rojas.
También son recomendables los alimentos ricos en fibra. Los niveles elevados de ciertas hormonas hacen que el tránsito intestinal sea más lento. Seguro que agradecerás todos aquellos alimentos que te ayuden a combatir el estreñimiento. Las frutas y verduras serán bienvenidas, y los cereales integrales y el pan… también.

Los cambios hormonales son también los responsables de que necesites un aporte superior de calcio. Para cubrir estas necesidades extra, puedes tomar más leche y derivados lácteos.
Lo que sí deberás evitar es el consumo de grasas saturadas, presentes en los embutidos, frituras, comidas procesadas y en aquello que tanto gusta… Los dulces y la bollería. Si te apetece mucho, no pasa nada si te comes un dulce de vez en cuando. Y es que de tanto en tanto, un poco de alegría al cuerpo no viene mal.


Las grasas insaturadas y las proteínas son totalmente necesarias, y puedes encontrarlas en el pescado como el salmón, en los huevos, las nueces, o los aguacates, entre otros. Y recuerda que es mucho más saludable hornear, hervir o asar los alimentos que freírlos o empanarlos.

A menudo, también es frecuente que si estás dando el pecho, tengas más sed de lo habitual. Pues, puedes beber agua, toda la que quieras. Eso sí… deberías reducir el consumo de bebidas azucaradas.
Por otro lado, seguramente habrás escuchado en más de una ocasión que ciertos alimentos le dan “mal sabor” a la leche, como los espárragos, el ajo o las espinacas, entre otros. Pues sí y no. No es que le den mal sabor, si no que dotan a la leche de un sabor diferente. Es posible que el bebé no esté acostumbrado al nuevo sabor y en ocasiones puede provocar rechazo.


Al final, no debes hacer más que seguir al propio sentido común y confiar en la sabiduría de tu organismo. Come más si tienes más hambre, lleva una dieta variada y rica durante las semanas posteriores al parto, evita el café, las bebidas alcohólicas y el tabaco, y por supuesto, si te encuentras en la necesidad de tomar algún medicamento, consulta antes con un especialista.
Si quieres saber más acerca de la lactancia materna, quizás te interese este artículo.  





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miércoles, 11 de enero de 2017

Semana 37 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina

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EL BEBE:

Sus medidas: en la semana 37 la mayoría de bebés suelen medir unos 50 centímetros de largo, con un peso de entre 2,7 y 3 kg.

Todo está a punto para el parto, pero aún necesita estas últimas semanas para aumentar de peso, con el fin de llegar al momento del nacimiento más robusto y fuerte. Ya está totalmente encajado y preparado para bajar por el canal del parto.

Al ser ya un bebé formado, lo que sucede dentro de la barriga es un aumento de altura y de peso para llegar en mejores condiciones, además de seguir recibiendo células inmunitarias de la madre.

El cerebro y el cráneo del bebé también continúan creciendo. Desde ahora no va a aumentar mucho más de peso, aun así estas semanas siguen siendo importantes, ya que todavía acumula 15 gramos de grasa al día. Con esta grasa su cuerpo regulará mejor la temperatura, manteniendo un nivel adecuado de azúcar en sangre.

La memoria del bebé ya funciona en la tripa de la madre. Los investigadores han descubierto que el feto es capaz de recordar una sucesión de tonos musicales durante un mínimo de 24 horas.

La cabeza del niño está ya encajada en el canal del parto entre los huesos de la pelvis. Aproximadamente un 3 por ciento de los fetos en lugar de la cabeza, introducen las nalgas o los pies en el canal del parto. Es la llamada presentación podálica.


LA MAMA:

Ya se acerca tu fecha de parto, pero los doctores no consideran que un embarazo ha llegado “a término” hasta las 39 semanas.

El médico te podrá decir a través de una ecografía si se encuentra en otra posición que haga necesaria una cesárea para evitar riesgos (cabeza girada para hacia delante o de nalgas).

Al llegar al hospital, lo habitual es que la matrona realice un tacto vaginal. Así comprueba si el cuello uterino ha empezado a dilatarse. En las últimas revisiones, cuando el embarazo está muy avanzado, el médico puede hacer una exploración vaginal en la consulta para comprobar si el parto está próximo.

Tomate tiempo para preparar todo lo que vayas a necesitar llevar al hospital. Sabes que hay una serie de señales que te avisarán de que vas a dar a luz, en esta semana 37 has de estar atenta, el porcentaje de bebes que nacen en la fecha prevista es bajo, por lo que el parto te puede sorprender en cualquier momento, las señales son:

→Perder sangre roja brillante
→Romper la bolsa (romper aguas)
→Tener contracciones regulares e intensas que no paran aunque cambies de postura.

Si notas contracciones, te realizarán una exploración cervical para ver las características del cérvix uterino y su grado de dilatación. Esta exploración, también le sirve al ginecólogo para hacer un examen pélvico y evaluar las características del canal del parto. Si no refieres contracciones uterinas, algunos ginecólogos optan por no explorar.

El cuello del útero empieza a prepararse, dilatándose un poco. Esto puede provocar la expulsión del tapón mucoso, una secreción transparente que suele ir acompañada de pequeñas hebras de sangre. Desde que se expulsa el tapón mucoso hasta que se produce el parto pueden pasar desde horas hasta semanas, pero sí es signo de que el proceso se ha puesto en marcha.

Amnioscopia: ver el color del líquido amniótico
En estas semanas, si el cuello del útero está dilatado pueden hacerte una amnioscopia para valorar el color del líquido amniótico:
→Si es transparente, el resultado es normal: amnioscopia negativa
→Si es oscuro, el líquido amniótico está teñido de meconio: amnioscopia positiva. Esto indica que el feto se ha hecho caca dentro del útero y puede estar pasándolo mal, por lo que te ingresarán para inducirte el parto.

Antes de que llegue el momento, haz una prueba para calcular cuánto tiempo tardas en llegar al hospital. ¿Existe alguna carretera alternativa en caso de que haya mucho tráfico? ¿Tienes cerca una parada de taxis si el coche no arranca? Si ya tienes hijos, piensa con quién se quedarán si el parto se presenta de repente o en mitad de la noche.

La fatiga producida por la compresión de los pulmones debido al espacio que ocupa el útero, unida al cansancio propio de esta etapa incrementa la necesidad de descansar. Conviene hacerlo a ratos a lo largo del día, ya que en las últimas semanas cuesta acomodar una postura para conciliar el sueño nocturno, que además suele interrumpirse varias veces para visitar el baño.

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domingo, 8 de enero de 2017

Semana 36 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina

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EL BEBE:

El bebé pesa unos 2.750 gramos y mide 46 centímetros. El niño sigue desarrollándose y ganando peso, más o menos el tamaño de una lechuga romana.

La piel de tu bebé se está haciendo más rosada debido a la acumulación de grasa y en la mayoría de los casos estará ya cabeza abajo y encajado. También está perdiendo el vello que le cubría y el vernix que es una sustancia cremosa y blanquecina que le ha cubierto la piel todo el tiempo que ha estado dentro de ti.  Junto con el líquido amniótico que traga, el bebé también traga vernix y el vello que pierde, además de otras secreciones. Toda esa mezcla, que tiene un color negro o verde muy oscuro y se llama meconio, formará su primera evacuación.

Si decidiese nacer en la semana 36 de embarazo, todos sus órganos podrían funcionar perfectamente fuera del vientre materno, y su salud no tendría por qué correr peligro. Únicamente, sería un poco más pequeño que los demás. Esta es la última semana en la que se considera un feto prematuro, ya que al finalizar esta semana estará formado por completo. Desde la semana 37 a la 42, se considera un bebé a término.

En esta de gestación, la mayoría de los bebés están ya en presentación cefálica, aunque es posible que su cabecita todavía no se haya encajado en tu pelvis. Los huesos de la cabeza están completamente formados, pero aún son blandos y flexibles, con el fin de adaptarse al canal del parto. Los órganos y sistemas siguen madurando y ponto desarrollarán sus funciones de manera independiente.


LA MAMA:

En las últimas semanas las revisiones médicas son más seguidas, como mínimo una cada dos semanas. El ginecólogo comprueba si el cuello uterino está cerrado. Mediante monitorización, observa si hay contracciones y cómo late el corazón del bebé.

En la segunda mitad del embarazo, la tripa crece tanto que llega hasta la última costilla. Resulta molesto porque el bebé a veces da patadas en el estómago y es fácil quedarse sin aliento. En las últimas semanas, sin embargo, el feto resbala hacia el fondo de la pelvis, y la tripa baja un poco. Esto proporciona un cierto alivio a la embarazada.

Te irá costando más trabajo respirar. Esto se debe, a que el útero ha alcanzado mil veces su volumen original, y al estar debajo de las costillas comprime los pulmones. Puede que hayas ganado 12 o 13 kilos de peso. Durante las siguientes cuatro semanas subas algún kilo más.

Notarás mucho flujo vaginal y a veces no sabrás si has roto la bolsa. Debes saber que el líquido amniótico es transparente y acuoso (a no ser que sea meconio, de color verde) y el flujo vaginal normal es más mucoso de color blanquecino. Durante el embarazo es normal estar siempre húmeda debido al aumento del trasudado vaginal.

Los ácidos estomacales, en lugar de quedarse confinados en el estómago, suben por el tracto digestivo, produciendo una sensación de ardor.

A medida que tu bebé y tu útero crecen, presionan tu estómago hacia arriba y eso puede empeorar todavía más el problema. Para combatir la acidez y el estreñimiento que suele producirse en esta etapa del embarazo, reduce al máximo el consumo de alimentos grasos y picantes, así como la ingesta de chocolate, cítricos y café. Haz comidas pequeñas y frecuentes, y come despacio, masticando cada bocado completamente.

La hinchazón, aunque parezca extraño, se reduce bebiendo más agua durante el día y disminuyendo el consumo de sal y de comidas saladas, como las aceitunas y los frutos secos con sal.

Este descenso del bebé en la pelvis se llama encajamiento y lo más común es que ocurra antes del parto, si éste es tu primer bebé.

El encajamiento puede incrementar la presión en la parte baja del vientre y hacer que caminar te resulte incómodo.

A partir de la semana 36 de gestación también es habitual notar que la tripa se pone dura de vez en cuando, sobre todo, cuando caminas o subes escaleras. Son las falsas contracciones o contracciones de Braxton Hicks, que no se deben confundir con las contracciones del parto que son rítmicas, regulares, van aumentando de intensidad y son dolorosas.



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miércoles, 4 de enero de 2017

Semana 35 embarazo. Tamaño y evolución del bebé @mimuselina

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TU BEBE:


El bebé pesa unos 2.500 gramos y mide alrededor de 45 centímetros. Su tamaño podría compararse al de un coco.

La piel comienza a alisarse, se empieza a depositar grasa y el lanugo empieza a desaparecer.

El feto ya no puede dar vueltas como antes. Al moverse, frota su piel contra la pared uterina, a la que está pegado. Así se prepara para la presión de las contracciones del parto.

Tu pequeño ya es un bebé apretadito y pesado. Y es que su cerebro y su cabeza ya han alcanzado su tamaño máximo. Tu hijo ha producido 100 billones neuronas con 100 trillones de conexiones, que le durarán toda la vida.

Los pulmones de tu hijo ya están maduros. Es decir, que el recién nacido es capaz de adaptarse a la vida extra-uterina con muy pocos problemas respiratorios. Sus riñones están ahora completamente desarrollados y el hígado también está comenzando a funcionar.

La mayoría de su desarrollo físico básico está ya completo. En las próximas semanas se dedicará a aumentar de peso.

En esta semana 35 y en las últimas semanas, tu cuerpo le transferirá a tu hijo inmunidad temporal contra enfermedades infantiles.

El bebé tiende a dormir con mayor frecuencia y, durante sus siestas, va procediendo a la formación definitiva de su sistema nervioso.



LA MAMA:

Está ya un poco apretado en el útero. No te sorprendas si de repente ves un pie o un codo empujando la piel de tu abdomen. Ya no flota como antes y no da los saltos que daba, pero que tenga menos espacio no significa que se mueva menos: tu bebé debe seguir dando pataditas con la misma frecuencia que lo hacía antes.

Hay una serie de señales que te avisarán de que vas a dar a luz:
👉Sentir un tirón en la espalda o en la parte baja del abdomen
👉Perder sangre roja brillante
👉Romper la bolsa (romper aguas). Si rompes aguas, debes ir enseguida al hospital.
👉Tener contracciones regulares e intensas que no paran aunque cambies de postura
👉El intervalo entre una contracción y otra es cada vez más corto, la presión o el dolor se intensifican.
👉Se puede romper la bolsa amniótica.


Hay un cambio muy curioso en tu cuerpo: algunas mujeres ven sobresalir su ombligo como consecuencia de los últimos estirones de la barriga.

Puedes notar mucha presión en la pelvis porque el feto está empezando a introducirse en el canal del parto entre los huesos pélvicos. Esto a veces te impide caminar e incluso te produce calambres y molestias en la vagina. Los genitales pueden inflamarse y los notas aumentados de tamaño. No debes confundir estas molestias pélvicas con las contracciones, ya que están muy localizadas y se deben al encajamiento del feto.

El cérvix (cuello del útero) va a dilatarse, a prepararse para el parto. Es la semana descansa, pon los pies en alto y tómate los descansos que sean necesarios.

Algunas mujeres sienten deseos irrefrenables de organizar y limpiar la casa antes de que nazca el bebé. Es lo que se conoce como síndrome del nido. Sin embargo, no es este el mejor momento para hacer grandes esfuerzos.

La maleta para llevar a la maternidad debe estar ya lista. Tienes que incluir todo lo necesario para ti y tu bebé durante la estancia en la clínica. En caso de duda, pregunta a la matrona o al ginecólogo.

Tu temperatura corporal está aumentada: estás siempre sudando y con mucho calor. En invierno podrás llevar ropa de verano o entretiempo. Es posible que continúes con insomnio y levantándote a media noche.

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