jueves, 22 de septiembre de 2016

Proteccion natural de la piel, baño del bebe

Los primeros baños del bebé en casa pueden parecernos difíciles, puede que al bebé no le gusten o que nos hagamos un lío... Es cuestión de práctica y tal vez necesitemos ayuda los primeros días, pero al final, casi siempre el baño del bebé es un momento agradable que relaja al pequeño.

La piel del recién nacido es extremadamente sensible. A diferencia de la piel de los adultos, la de los bebés no tiene las defensas suficientes para hacer frente a las agresiones externas.

Al ser tan vulnerable, su delicada piel necesita unos cuidados especiales, por tanto os damos cinco consejos que debes tener en cuenta para cuidar la piel del recién nacido.

El baño del bebé representa un momento de gran importancia para el niño. Más allá del aspecto higiénico, es una ocasión de intimidad, juego y diálogo con los padres. Por ello, si al pequeño le gusta, se aconseja hacerlo casi todos los días.

Procura que la temperatura de la habitación sea adecuada, alrededor de 24 grados cuando hace frío para que el bebé no se enfríe.

La temperatura del agua ha de rondar los 34-37 grados, podemos tomarla con un termómetro pero es mucho más sencillo con la mano, que no nos queme ni esté fría.
Durante las primeras semanas de vida, debes bañar al bebé un máximo de 2 ó 3 veces a la semana durante no más de cinco minutos.

Las primeras semanas no hace falta que eches jabón, después utiliza un jabón suave líquido que tenga un pH de 4 a 4’5. Son jabones que no hacen casi espuma, con unas gotitas del jabón es suficiente.

Lo más recomendable mientras el bebé todavía tiene el cordón umbilical es hacer una limpieza por partes, lo que se conoce como el lavado del gato. Consiste en un lavadito rápido con esponja y agua caliente.

Si vas a darle un baño completo, tiene que ser rápido y secando muy bien la zona del cordón umbilical para evitar que se reblandezca y se ralentice su caída.

Antes de bañar a tu bebe deja todo preparado:

1. Reúne todo los artículos que necesites para el baño.

2. Llena la bañera con 5 ó 7 centímetros de agua templada, pero no caliente, a una temperatura aproximada de 32 grados centígrados.

3. Trae al bebé al lugar donde vayas a bañarlo y desnudalo por completo.

4. Sumerge poco a poco al bebé en el agua, usando una de tus manos para sostener su cuello y cabecita. A ratos, vierte un poco de agua con un vaso o taza de plástico sobre su cuerpo para que no se enfríe. Ten en cuenta que el cuerpecito enjabonado de un bebé es muy resbaladizo, o sea que procura sujetarlo firmemente.

5. Usa muy poco jabón (ya que puede resecarle la piel) y lávale el cuerpo con tu propia mano o una toallita, rociándolo de arriba a abajo y de adelante hacia atrás. Lávale el cuero cabelludo con una toallita mojada y enjabonada. Usa una bolita de algodón mojada para limpiarle los ojitos y la cara. Lava normalmente el área genital del bebé, no requiere un lavado más a fondo que el resto. Si en las comisuras de los ojos o en la nariz se ha acumulado algún moquito o alguna secreción reseca, mójalo varias veces con la punta de una toalla para que se ablande antes de limpiarlo.

6. Enjuaga completamente al bebé ayudándote con una toallita limpia.

7. Envuelve a tu pequeñín en una toalla con capucha y sécalo con suavidad, sin frotarle la piel. Si tiene la piel reseca o un poquito de irritación en la zona del pañal, puedes untarle una loción hidratante para bebés.

La piel debe de estar siempre bien hidratada.

La piel de los bebés es más fina que la de los adultos, tiene menos capas que la protegen y las células que la forman están más separadas. Esto hace que el agua se absorba más y se pierda más, e influye en su sistema de barrera y su elasticidad.

Por ello, hidrata la piel del bebé una o dos veces al día.

Lo mejor es darle la crema después del baño acompañado de un suave masaje. Esto ayudará además a que el bebé se relaje, así como para aliviar los cólicos del lactante. Los productos deben ser emolientes o aceites específicos para la piel del recién nacido.

La piel del culete, siempre limpia

Las cacas y la orina contienen bacterias muy irritantes para la delicada piel del bebé, y afectan de forma diferente según el tipo de piel de cada niño.

Por lo tanto, se recomienda la utilización de pañales con alto nivel de absorción capaces de mantener seco el culito del bebé el mayor tiempo posible, y cambiarlo de forma frecuente. Si utilizas pañales de tela hay que cambiarle con bastante frecuencia.

En cada cambio de pañal hay que limpiar la piel con una esponja humedecida o con toallitas para bebé, siempre que no contengan un conservante vinculado con casos de dermatitis atópica, procurando limpiar bien los pliegues.

Una vez limpia la piel, se recomienda aplicar una crema en pasta o pomada que sirva de barrera directa frente a las heces y la humedad ante los primeros síntomas de irritación. Si prefieres utilizar productos naturales puedes utilizar aceite vegetal, como el de oliva o el de almendras, tanto para el culete como para el resto del cuerpo.

La ropa, de tejidos naturales

Los cuidados básicos también incluyen la ropa que estará en contacto permanente con la piel del bebé. Debes usar siempre tejidos naturales como el algodón, transpirable y elaborado con productos libres de sustancias químicas. En muchas tiendas puedes encontrar ropa de algodón orgánico, que es el mas aconsejable para estar en contacto con la piel de tu bebe.

El lavado debe realizarse con detergente suave para la ropa, hay detergentes específicos para la ropa del bebe. También debes quitar etiquetas y evitar costuras o pliegues que puedan provocar rozaduras.



Image and video hosting by TinyPic