miércoles, 7 de septiembre de 2016

11 consejos para una buena adaptación a la guardería

Estamos en días complicados para muchos niños y para sus padres porque son días en que los niños están empezando a ir a la guardería por primera vez y días en que están haciendo el periodo de adaptación a esta nueva vida que llevarán a partir de ahora.

No existe una receta mágica que haga que los niños entren felices y contentos a la guardería, pero sí hay algunas recomendaciones y pautas que pueden seguirse para tratar de ayudar a los niños a que este complicado proceso sea mejor o para que, como mínimo, se sientan comprendidos.

Los padres debemos tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran, de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles cuanto más, mejor.

Aquí os dejo algunos consejos:

1,- Si se hace coincidir las vacaciones del trabajo con las primeras semanas de asistencia del niño a la guardería, podrán responder mejor a las necesidades emocionales del niño en este período, libres de horarios inflexibles, de estrés y con entera disponibilidad para responder a las necesidades de sus hijos.

2.- Es recomendable que el niño conozca el camino hacia el centro, que haya visto la guardería (aunque sea desde fuera) varias veces con sus padres, que le facilitamos todo la información que podamos sobre ella, en el sentido de haber estado allí o, al menos, en la puerta.

3.- Es importante haberle contado cuentos sobre guarderías, sobre lo que allí se hace, qué rutinas van a seguir, para que vaya comprendiendo qué es una guardería, porque en principio, el niño no sabe lo que es. Podemos buscar dibujos animados en los que los personajes asisten a la guardería y verlo con ellos.

4.- Si conocemos a algún niño que vaya a ir a la misma guardería, podemos tratar de coincidir con él para que tenga algún referente conocido cuando tenga que ir él.

5.- Puede ser positivo el uso de objetos transicionales. Que lleve a la guardería un objeto que le resulte familiar, que le recuerde a su hogar y a la seguridad del mismo. Es bueno darle algún juguete que le aporte seguridad y que le permita establecer un vínculo de apego con su casa y su familia mientras el niño esté fuera.

6.- La asistencia a la guardería debe hacerse de manera gradual y progresiva en cuanto al tiempo de estancia. Los primeros días, es muy positivo que el tiempo de estancia del niño en la guardería sea breve y se vaya incrementando progresivamente. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso cuando su madre o padre no están con él.
Algunos niños tienen suficiente con tres o cuatro ratitos para llevarlo bien, otros niños pueden necesitar hasta un mes y hay niños que pueden estar un año entero (en este caso, más que adaptarse, casi podríamos hablar de resignarse). El caso es que lo ideal es que el primer día entremos con el niño y estemos con él, conociendo el nuevo ambiente.

7.-Nunca hay que restringir las demostraciones de afecto, el tomar a sus niños en brazos, el acompañarlos hasta que se queden dormidos… con el objetivo de facilitarles la adaptación, pues esto es contraproducente.

8.- Cuando le habléis de la educadora  y os dirijáis a ella, hacedlo por su nombre. Las educadoras valoraran si el niño/a está adaptado no sólo cuando no llore, sino cuando vean que realmente se siente a gusto, cuando sea capaz de intercambiar experiencias, cuando hable en casa de lo que sucede en el centro y en este de lo que vive en casa, cuando acepte un comunicación afectiva con la educadora y sus compañeros y cuando el contacto con ellos sea más abierto y espontáneo.

9.- Una buena idea es representar la vida en la guardería con muñecos para que ellos se anticipen a lo que va a pasar. Se puede hacer también representando personajes, el niño haciendo de sí mismo, por ejemplo, y mamá o papá haciendo de la educadora infantil. A través de los personajes se crean diálogos y situaciones cotidianas para que el niño las vaya conociendo, como por ejemplo la llegada, con un “Buenos días, Martín. Soy Ana, ¿me das un abrazo? ¿Qué tal has dormido hoy? ¿Quieres que juguemos mucho? Genial, pues vamos a decirle adiós a mamá y a explicarle que hoy vamos a jugar a un montón de cosas”.
Cuanto más juguemos a ello, cuanto más entrenemos los personajes más veces vivirá la guardería en un entorno agradable (la vivirá en la imaginación, claro) y más cotidiano se le hará aquello que luego vivirá sin nuestra compañía. Estaremos jugando a ir a la guardería y así, cuando vaya, sentirá (un poquito) que ya conoce el ambiente y la dinámica.

10.- Hay que despedirse de los niños, siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc. Le estás explicando que te vas, le comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño se quedará quizás llorando, porque él se quiere ir contigo, allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.


11.- Cuando llega el momento de recoger al niño es importante mostrarle toda tu atención, que te cuente con detalle lo que ha hecho, quiénes son sus compañeros, a qué ha jugado. En este sentido, es muy positivo que tu hijo entienda que ir a la guardería no es tan diferente de lo que hace en casa y que igual que sus padres tiene que ir a trabajar, él también tiene sus obligaciones.

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