miércoles, 28 de septiembre de 2016

¿Por qué Mimuselina fabrica todo en España?

Fabricamos en España porque así ayudamos a mantener una economía sostenible en todos los aspectos:

La importancia de cenar en familia y sin televisión #cenologia



Mis peques aún son muy pequeños, Nico tiene 3 años y Valeria 1 añito, y algo que teníamos clarísimo desde el principio era que no iban a comer ni cenar viendo la televisión por los siguientes motivos:

jueves, 22 de septiembre de 2016

Proteccion natural de la piel, baño del bebe

Los primeros baños del bebé en casa pueden parecernos difíciles, puede que al bebé no le gusten o que nos hagamos un lío... Es cuestión de práctica y tal vez necesitemos ayuda los primeros días, pero al final, casi siempre el baño del bebé es un momento agradable que relaja al pequeño.

La piel del recién nacido es extremadamente sensible. A diferencia de la piel de los adultos, la de los bebés no tiene las defensas suficientes para hacer frente a las agresiones externas.

Al ser tan vulnerable, su delicada piel necesita unos cuidados especiales, por tanto os damos cinco consejos que debes tener en cuenta para cuidar la piel del recién nacido.

El baño del bebé representa un momento de gran importancia para el niño. Más allá del aspecto higiénico, es una ocasión de intimidad, juego y diálogo con los padres. Por ello, si al pequeño le gusta, se aconseja hacerlo casi todos los días.

Procura que la temperatura de la habitación sea adecuada, alrededor de 24 grados cuando hace frío para que el bebé no se enfríe.

La temperatura del agua ha de rondar los 34-37 grados, podemos tomarla con un termómetro pero es mucho más sencillo con la mano, que no nos queme ni esté fría.
Durante las primeras semanas de vida, debes bañar al bebé un máximo de 2 ó 3 veces a la semana durante no más de cinco minutos.

Las primeras semanas no hace falta que eches jabón, después utiliza un jabón suave líquido que tenga un pH de 4 a 4’5. Son jabones que no hacen casi espuma, con unas gotitas del jabón es suficiente.

Lo más recomendable mientras el bebé todavía tiene el cordón umbilical es hacer una limpieza por partes, lo que se conoce como el lavado del gato. Consiste en un lavadito rápido con esponja y agua caliente.

Si vas a darle un baño completo, tiene que ser rápido y secando muy bien la zona del cordón umbilical para evitar que se reblandezca y se ralentice su caída.

Antes de bañar a tu bebe deja todo preparado:

1. Reúne todo los artículos que necesites para el baño.

2. Llena la bañera con 5 ó 7 centímetros de agua templada, pero no caliente, a una temperatura aproximada de 32 grados centígrados.

3. Trae al bebé al lugar donde vayas a bañarlo y desnudalo por completo.

4. Sumerge poco a poco al bebé en el agua, usando una de tus manos para sostener su cuello y cabecita. A ratos, vierte un poco de agua con un vaso o taza de plástico sobre su cuerpo para que no se enfríe. Ten en cuenta que el cuerpecito enjabonado de un bebé es muy resbaladizo, o sea que procura sujetarlo firmemente.

5. Usa muy poco jabón (ya que puede resecarle la piel) y lávale el cuerpo con tu propia mano o una toallita, rociándolo de arriba a abajo y de adelante hacia atrás. Lávale el cuero cabelludo con una toallita mojada y enjabonada. Usa una bolita de algodón mojada para limpiarle los ojitos y la cara. Lava normalmente el área genital del bebé, no requiere un lavado más a fondo que el resto. Si en las comisuras de los ojos o en la nariz se ha acumulado algún moquito o alguna secreción reseca, mójalo varias veces con la punta de una toalla para que se ablande antes de limpiarlo.

6. Enjuaga completamente al bebé ayudándote con una toallita limpia.

7. Envuelve a tu pequeñín en una toalla con capucha y sécalo con suavidad, sin frotarle la piel. Si tiene la piel reseca o un poquito de irritación en la zona del pañal, puedes untarle una loción hidratante para bebés.

La piel debe de estar siempre bien hidratada.

La piel de los bebés es más fina que la de los adultos, tiene menos capas que la protegen y las células que la forman están más separadas. Esto hace que el agua se absorba más y se pierda más, e influye en su sistema de barrera y su elasticidad.

Por ello, hidrata la piel del bebé una o dos veces al día.

Lo mejor es darle la crema después del baño acompañado de un suave masaje. Esto ayudará además a que el bebé se relaje, así como para aliviar los cólicos del lactante. Los productos deben ser emolientes o aceites específicos para la piel del recién nacido.

La piel del culete, siempre limpia

Las cacas y la orina contienen bacterias muy irritantes para la delicada piel del bebé, y afectan de forma diferente según el tipo de piel de cada niño.

Por lo tanto, se recomienda la utilización de pañales con alto nivel de absorción capaces de mantener seco el culito del bebé el mayor tiempo posible, y cambiarlo de forma frecuente. Si utilizas pañales de tela hay que cambiarle con bastante frecuencia.

En cada cambio de pañal hay que limpiar la piel con una esponja humedecida o con toallitas para bebé, siempre que no contengan un conservante vinculado con casos de dermatitis atópica, procurando limpiar bien los pliegues.

Una vez limpia la piel, se recomienda aplicar una crema en pasta o pomada que sirva de barrera directa frente a las heces y la humedad ante los primeros síntomas de irritación. Si prefieres utilizar productos naturales puedes utilizar aceite vegetal, como el de oliva o el de almendras, tanto para el culete como para el resto del cuerpo.

La ropa, de tejidos naturales

Los cuidados básicos también incluyen la ropa que estará en contacto permanente con la piel del bebé. Debes usar siempre tejidos naturales como el algodón, transpirable y elaborado con productos libres de sustancias químicas. En muchas tiendas puedes encontrar ropa de algodón orgánico, que es el mas aconsejable para estar en contacto con la piel de tu bebe.

El lavado debe realizarse con detergente suave para la ropa, hay detergentes específicos para la ropa del bebe. También debes quitar etiquetas y evitar costuras o pliegues que puedan provocar rozaduras.



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miércoles, 7 de septiembre de 2016

11 consejos para una buena adaptación a la guardería

Estamos en días complicados para muchos niños y para sus padres porque son días en que los niños están empezando a ir a la guardería por primera vez y días en que están haciendo el periodo de adaptación a esta nueva vida que llevarán a partir de ahora.

No existe una receta mágica que haga que los niños entren felices y contentos a la guardería, pero sí hay algunas recomendaciones y pautas que pueden seguirse para tratar de ayudar a los niños a que este complicado proceso sea mejor o para que, como mínimo, se sientan comprendidos.

Los padres debemos tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran, de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles cuanto más, mejor.

Aquí os dejo algunos consejos:

1,- Si se hace coincidir las vacaciones del trabajo con las primeras semanas de asistencia del niño a la guardería, podrán responder mejor a las necesidades emocionales del niño en este período, libres de horarios inflexibles, de estrés y con entera disponibilidad para responder a las necesidades de sus hijos.

2.- Es recomendable que el niño conozca el camino hacia el centro, que haya visto la guardería (aunque sea desde fuera) varias veces con sus padres, que le facilitamos todo la información que podamos sobre ella, en el sentido de haber estado allí o, al menos, en la puerta.

3.- Es importante haberle contado cuentos sobre guarderías, sobre lo que allí se hace, qué rutinas van a seguir, para que vaya comprendiendo qué es una guardería, porque en principio, el niño no sabe lo que es. Podemos buscar dibujos animados en los que los personajes asisten a la guardería y verlo con ellos.

4.- Si conocemos a algún niño que vaya a ir a la misma guardería, podemos tratar de coincidir con él para que tenga algún referente conocido cuando tenga que ir él.

5.- Puede ser positivo el uso de objetos transicionales. Que lleve a la guardería un objeto que le resulte familiar, que le recuerde a su hogar y a la seguridad del mismo. Es bueno darle algún juguete que le aporte seguridad y que le permita establecer un vínculo de apego con su casa y su familia mientras el niño esté fuera.

6.- La asistencia a la guardería debe hacerse de manera gradual y progresiva en cuanto al tiempo de estancia. Los primeros días, es muy positivo que el tiempo de estancia del niño en la guardería sea breve y se vaya incrementando progresivamente. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso cuando su madre o padre no están con él.
Algunos niños tienen suficiente con tres o cuatro ratitos para llevarlo bien, otros niños pueden necesitar hasta un mes y hay niños que pueden estar un año entero (en este caso, más que adaptarse, casi podríamos hablar de resignarse). El caso es que lo ideal es que el primer día entremos con el niño y estemos con él, conociendo el nuevo ambiente.

7.-Nunca hay que restringir las demostraciones de afecto, el tomar a sus niños en brazos, el acompañarlos hasta que se queden dormidos… con el objetivo de facilitarles la adaptación, pues esto es contraproducente.

8.- Cuando le habléis de la educadora  y os dirijáis a ella, hacedlo por su nombre. Las educadoras valoraran si el niño/a está adaptado no sólo cuando no llore, sino cuando vean que realmente se siente a gusto, cuando sea capaz de intercambiar experiencias, cuando hable en casa de lo que sucede en el centro y en este de lo que vive en casa, cuando acepte un comunicación afectiva con la educadora y sus compañeros y cuando el contacto con ellos sea más abierto y espontáneo.

9.- Una buena idea es representar la vida en la guardería con muñecos para que ellos se anticipen a lo que va a pasar. Se puede hacer también representando personajes, el niño haciendo de sí mismo, por ejemplo, y mamá o papá haciendo de la educadora infantil. A través de los personajes se crean diálogos y situaciones cotidianas para que el niño las vaya conociendo, como por ejemplo la llegada, con un “Buenos días, Martín. Soy Ana, ¿me das un abrazo? ¿Qué tal has dormido hoy? ¿Quieres que juguemos mucho? Genial, pues vamos a decirle adiós a mamá y a explicarle que hoy vamos a jugar a un montón de cosas”.
Cuanto más juguemos a ello, cuanto más entrenemos los personajes más veces vivirá la guardería en un entorno agradable (la vivirá en la imaginación, claro) y más cotidiano se le hará aquello que luego vivirá sin nuestra compañía. Estaremos jugando a ir a la guardería y así, cuando vaya, sentirá (un poquito) que ya conoce el ambiente y la dinámica.

10.- Hay que despedirse de los niños, siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc. Le estás explicando que te vas, le comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño se quedará quizás llorando, porque él se quiere ir contigo, allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.


11.- Cuando llega el momento de recoger al niño es importante mostrarle toda tu atención, que te cuente con detalle lo que ha hecho, quiénes son sus compañeros, a qué ha jugado. En este sentido, es muy positivo que tu hijo entienda que ir a la guardería no es tan diferente de lo que hace en casa y que igual que sus padres tiene que ir a trabajar, él también tiene sus obligaciones.

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