miércoles, 29 de junio de 2016

Viajar con bebés en coche

Ya llego el verano y muchos están preparando ya las vacaciones, y cuando tenemos niños pequeños hay que pensar en que lo hagan de la mejor manera posible.

Aquí tenéis algunas de las cosas que he aprendido con la experiencia.


¿Hay una edad mínima para realizar viajes en coche?

No hay una edad mínima en la que no podamos viajar con nuestro bebé, desde que nacen podemos realizar viajes con ellos. En las primeras semanas de vida, el poder viajar o no es algo que depende de la madre porque un viaje largo en el puerperio en muchos casos se hace imposible.

Por otro lado, no todos los bebés se comportan igual cuando viajan en coche y no lo vamos a poder saber hasta que no hagamos uno con él, así que lo mejor es armarse de paciencia e "ir a la aventura".


Preparar la ruta con bebés

Antes de emprender el viaje hay que ver cuál es la ruta más aconsejable, por tipo de vía, kilómetros, etc.

Miramos las estaciones de servicio que hay en ruta e intentamos elegir aquellas que sean más amplias por si tenemos que parar que estemos cómodos y podamos llevar el carrito o todo lo que necesitemos.

Dejamos todo el equipaje preparado el día de antes salvo el equipaje de "cabina o de mano" y aun así, es complicado, siempre faltan cosas pero se pueden ir comprando en el viaje.


Cuando están con lactancia materna

En general con lactancia materna a demanda los viajes se alargan y las paradas son múltiples cuando son muy pequeños. Si el viaje dura más de tres horas el pequeño pedirá seguro, y si no lo hace es conveniente ofrecerle, para ello lo más recomendable es parar para darle el pecho, cambiarle de pañal, cambiarle de postura, etc.


¿Cuál es la mejor hora para realizar un viaje?

Hay que adaptar el horario del viaje, al "mejor horario del bebé".

Lo que es entre tomas y coincidiendo con la hora de su siesta habitual, en general los bebes, cuando se viaja en coche, alargan las siestas.


¿Cómo podemos ayudar a que el viaje sea más cómodo y confortable?

Temperatura adecuada: es necesario evitar que pasen frío o tengan calor.
Proteger del sol directo: con parasoles en el coche,
Cambiar el pañal si lo precisan.
Si se puede, que un adulto lo acompañe en la parte trasera. En viajes largos puede ser muy útil y evitar paradas. Ofrecer agua frecuentemente, con el calor de este verano más.
Ropa transpirable y cómoda. La ropa de algodón 100% es una buena opción.


Cosas que hay que llevar para el trayecto.

Todo lo necesario para el cambio del pañal que incluya un cambiador o una muselina donde se pueda poner al bebé. En realidad el cambio del pañal lo hacemos sobre una superficie plana que puede ser el propio coche pero hay que llevar una superficie limpia para proteger al bebé. En muchas gasolineras disponen de un sitio especial para este fin.
Comida de sobra, en el caso de la lactancia materna es fácil pero sino es mucho mejor llevar más de lo que pensemos que vamos a usar. Aunque venden dispositivos para calentar biberones o comidas que se pueden adaptar al coche, para mi es mucho más sencillo el uso de termos, tanto para la comida como para el agua caliente si nuestro bebé toma biberones.
Una muda de ropa.
Agua.
Servilletas de papel y toallitas por si hay que limpiar.
Algún juguete para jugar aunque en nuestro caso es mucho más útil cantar, el final de viaje solemos cantar todo nuestro repertorio. Hay Cd’s especiales para mantener calmados a los niños con música relajante.


¡Mucha suerte y paciencia y buen viaje!

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viernes, 24 de junio de 2016

Así son las escuelas de Finlandia, las mejores del mundo


Tres profesores españoles que trabajan como docentes en el país nórdicos nos abren las puertas del aula. Allí los niños, además de matemáticas, aprenden carpintería, cocina, costura... y esperan solos en casa a que sus padres vuelvan del trabajo.

Allí todos los niños saben cocinar. Les enseñan en el colegio. Preparan ensaladas sencillas y hasta asados. También hacen punto en horario escolar y tejen patucos para el invierno. También aprenden a hacer la colada, a limpiar las ventanas y carpintería a partir de cuarto de Primaria.

Casi todos los niños van a la escuela pública y cualquier colegio del extrarradio o de una zona de inmigrantes tiene el mismo nivel que uno ubicado en una zona pudiente. Las familias no eligen escuela, van a la que tienen más cerca de casa. Colegios donde hay psicólogos y enfermería, espacios abiertos y sin vallas, en los que los niños no tienen la sensación de estar encerrados. Y no lo están porque pasan mucho tiempo fuera.

La escuela en Finlandia es pública y gratis. No pagan matrícula, ni material. ¡Hasta el comedor es gratuito! Las familias pagan más o menos por la guardería en función de sus ingresos y los padres que deciden dejar de trabajar un tiempo para cuidar a sus hijos tienen muchas ayudas. Las mujeres disfrutan de nueve meses de baja maternal con el 70% del sueldo y hasta que su hijo tiene 3 años te guardan el puesto de trabajo. Además, en esos tres años reciben entre 400 y 500 euros del Gobierno. El desembolso escolar empieza en Bachiller, porque tienen que pagar los libros, que no serán tampoco la principal herramienta de trabajo.

Los profesores son gente muy seleccionada. Cuando se les examina, además de los conocimientos académicos, se evalúa la empatía y la capacidad de trabajar en equipo. Aquí el que se mete a profesor es porque le gusta trabajar con niños, no porque no tenga más remedio o no le dé la nota para otra carrera. En España muchos niños se educan con el móvil y con los abuelos, porque las familias no tienen tiempo para ellos. Lo que pone mucha presión sobre el maestro. Los progenitores les piden que metan en vereda a sus hijos pero sin darles autoridad. Aquí no necesitan reclamar que se les dé autoridad, ya la tienen y se confía en su criterio.

Los resultados también son una prueba de que allí la educación escolar está a otro nivel. Ahí la segunda Guerra Mundial no se estudia necesariamente en la clase de Historia. Se puede estudiar en la de Arte, Literatura... Y se enseñan conceptos de mecánica y matemáticas con las piezas de Lego, construyendo mecanismos y engranajes sencillos, contando los dientes de una rueda y estudiando qué determinada fuerza de torsión ejercen.

El sistema es distinto, el aspecto de las escuelas también. Hasta el horario. No es fijo de nueve a dos, sino que algunos días entran a las ocho, otros a las nueve, o a las diez. Y a las dos de la tarde vuelven a casa.

Los alumnos de primero de Primaria pueden quedarse hasta las tres o las cinco haciendo actividades extras en el colegio, mientras sus padres vuelven de trabajar.

Hay más tiempo de patio que en España y la música forma parte de la educación escolar.
En Primaria no hay más de veinte alumnos por clase, y en Secundaria pueden ser ya más. Aunque la estrategia educativa es la misma a todos los niveles... y con todas las asignaturas.


La clase es un círculo de confianza donde hay respeto mutuo entre el profesor y los alumnos, que firman 'acuerdos' mediante los cuales se les dan ciertas libertades. Por ejemplo que se pueda escuchar música mientras trabajan. Si usan cascos y no molestan a los demás no hay problema en que un estudiante se concentre con la música. O a otros niveles inferiores, por ejemplo, tampoco pasa nada porque los que antes acaben un examen o un ejercicio se pongan en un lado de la clase a jugar sin molestar mientras los demás compañeros terminan.